< VOLVER

El panorama de la ganadería colombiana en la pospandemia

Clipping.

De acuerdo con Fedegán, para afrontar el futuro del sector es necesario privilegiar la oferta nacional de leche, suspender temporalmente la importación de productos lácteos, admisibilidad sanitaria con enfoque regional, más mercados para la carne de res, mantener el estatus sanitario y lograr una trazabilidad integral. Una investigación realizada por Biodiversity International y el CIAT expresa que en la pospandemia las percepciones y preferencias de los consumidores tendrán una mayor importancia, de manera que dichos cambios provocarán una transformación en la forma como operan las cadenas de valor. La sostenibilidad y los productos sostenibles, sin duda, serán más relevantes.

Mucho se ha venido estudiando sobre lo que podría suceder con el mercado de la carne y la leche en la pospandemia. Se indica que los consumidores colombianos, por ejemplo, cambiarán los cortes finos por otros más económicos o migrarán a otras proteínas como el huevo. En el caso de la leche de vaca, se afirma que seguirá siendo la bebida por excelencia ya que las “leches” que se promocionan en el mercado tienen un precio más elevado y son menos nutritivas.

La Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), a través de su presidente ejecutivo, José Félix Lafaurie Rivera, fue uno de los primeros gremios en poner a disposición del Gobierno Nacional su experiencia y el trabajo de décadas para tomar decisiones que beneficien a los productores durante y después de la COVID-19.

Formalización de la cadena láctea, privilegiar la oferta nacional de leche, suspender temporalmente la importación de productos lácteos, admisibilidad sanitaria con enfoque regional, más mercados para la carne de res, mantener el estatus sanitario y lograr una trazabilidad integral, fueron las principales acciones que sugiere Fedegán para enfrentar lo que vendrá luego de esta pandemia.

En una carta enviada a los ministros de Agricultura, Rodolfo Zea, y Comercio, José Restrepo, el dirigente gremial expuso lo que será el comercio de la carne y la leche: “En lo que será ‘el mundo después de la pandemia’, la inocuidad de los alimentos saltará al primer lugar de las exigencias de los consumidores y deberá ocupar, igualmente, el primer lugar de las preocupaciones de las autoridades de salud”.

Lafaurie Rivera consideró que será necesario retomar el tantas veces aplazado proceso de formalización de la cadena láctea, con etapas progresivas que empiecen por desmontar la comercialización de leche cruda en ciudades de más de 500 000 habitantes, lo cual jalonará el crecimiento de la industria de procesamiento, el mayor acopio formal, la garantía de inocuidad al consumidor y, finalmente, mejores condiciones para los ganaderos.

Frente a la actual coyuntura, sin embargo, precisó que es importante que las autoridades locales, principalmente, no entorpezcan, sino que, por el contrario, faciliten el acopio diario de la leche y su distribución, tanto en los canales formales como en los informales.

“No menos importante es privilegiar la oferta nacional, que además crecerá durante la época invernal que ya inició, y de la cual dependen más de 300.000 productores, en su mayoría pequeños ganaderos de subsistencia que hacen parte de la pobreza rural. La suspensión temporal de las importaciones de productos lácteos, con base en el decreto de emergencia económica y social, es una medida necesaria, como también la inclusión creciente de la leche en los paquetes de ayuda a los sectores más vulnerables”, sugirió al Gobierno Nacional.

El mercado de la carne

El presidente ejecutivo de Fedegán afirmó que la oferta nacional de carne bovina, del orden de 800.000 toneladas anuales, está ligada, como todos los bienes, al dinamismo de la demanda en primer lugar, que, en este caso, se caracteriza por ser muy elástica al precio, lo cual representa una enorme desventaja en momentos como el actual, de disminución de ingresos en grandes sectores de la población, a lo cual se suma la presencia en el mercado de una mayor variedad de productos sustitutos, (cerdo, pollo, ovinos, pescado, etc.).

Además, sostuvo que todos los programas de diversificación de exportaciones han sugerido la orientación de la carne de res colombiana al mercado externo. Sin embargo, hasta ahora no se han derribado las barreras de admisibilidad sanitaria hacia los mercados más exigentes y de mejores precios, como Estados Unidos y la Unión Europea, y a otros de buenos precios y atractivos volúmenes, como el de China.

Explicó que la admisibilidad sanitaria descansa en un trípode del cual el estatus de libre de aftosa es solo la primera de sus patas; la segunda es un Sistema de Inspección, Vigilancia y Control (SIVC) homologable por los países compradores, y la tercera, un sistema también confiable de trazabilidad. La primera, a instancias de Fedegán-FNG, fue erigida como prioridad de los recursos parafiscales y asunto de interés social nacional (Ley 395/97) desde la década de los noventa, con objetivo cumplido en 2009, suspendido en 2018 y recuperado por el actual gobierno en 2020.

Para darle salida a la oferta excedentaria de carne por la combinación de factores mencionada y preparar al sector para la “pospandemia”, se busca una reactivación productiva y un mayor peso de la carne en la canasta exportadora. “Es importante retomar con fuerza el compromiso del gobierno y del gremio con la admisibilidad sanitaria, para lo cual es importante asumirlo con un enfoque de regionalización, sobre todo para los componentes de la fiebre aftosa y la trazabilidad”, dijo el presidente ejecutivo de Fedegán.

Más oportunidades para Colombia

Recientemente, en un amplio conversatorio organizado por Fedegán, en donde compartieron espacio altos funcionarios del Gobierno Nacional y grandes empresarios de la industria cárnica, Alexandre Menconca de Barros sostuvo que la COVID-19 está generando problemas con la producción de alimentos, especialmente las carnes y su distribución, básicamente las exportaciones, como le pasa a India que es el segundo exportador mundial de carne roja y de ahí que varios países del mundo árabe empezaron a demandar el producto de América del Sur.

El ejecutivo, miembro del Consejo Superior de Agronegocios de la Federación de Industrias el Estado de Sao Paulo, afirmó que hoy en día China y EE. UU. son los dos países donde el consumo de carne es muy fuerte y habrá una situación muy delicada de oferta por lo que se abren oportunidades para los suramericanos.

Por su parte, Fernando Galleti de Queiroz, director ejecutivo de la multinacional Minerva Foods, indicó que Colombia tiene una gran oportunidad porque es el único país en América del Sur con salida al Atlántico y al Pacífico y esta última es una gran ventaja pensando en el mercado asiático. Además, las pruebas que se han hecho con carne de Colombia en diversos mercados han tenido un resultado muy positivo porque los animales son alimentados con pastos. Por ejemplo, hoy día en Rusia la carne colombiana tiene un premio sobre la brasilera.

“Lo que Colombia ha hecho con café o con flores se puede replicar en ganadería. Crear una marca que lo identifica en el mundo, agregar valor”, señaló el empresario.

El mejoramiento genético para producir más leche y carne es una de las perspectivas que plantea una investigación realizada por Biodiversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT).

El enfoque hacia la sostenibilidad

En una investigación realizada en conjunto por Biodiversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), intitulada “COVID-19 y el sector ganadero en Colombia: desarrollos actuales y potenciales, impactos y opciones de mitigación”, se corrobora que el coronavirus está afectando al sector ganadero bovino y sus respectivas cadenas de valor. “Sin embargo, la actual crisis también ha generado desarrollos positivos que sostendrán el sector en el futuro. No hay duda que tanto los impactos negativos como los positivos darán forma y sentido al futuro de la actividad ganadera”.

De acuerdo con el estudio, las percepciones y preferencias de los consumidores tendrán una mayor importancia, de manera que dichos cambios provocarán una transformación en la forma como operan las cadenas de valor (asumiendo una orientación hacia la búsqueda de seguridad alimentaria, la trazabilidad y la formalidad). La sostenibilidad y los productos sostenibles sin duda serán más relevantes. No obstante, el hecho de poder destacarse en el mercado dependerá en gran medida de la recuperación del poder adquisitivo de los consumidores, algo que, en el periodo subsiguiente a la crisis se verá seriamente afectado.

“Proporcionar información a los consumidores acerca de la trazabilidad, la sostenibilidad, el bienestar animal, el origen de alimentos y los posibles riesgos de la producción hará que el proceso productivo sea importante en la consecución de las cuotas de mercado. La sustitución de la carne de res por fuentes de proteínas más baratas se mantendrá durante algún tiempo y el mercado interno sufrirá, pero esto abrirá posibilidades adicionales para las exportaciones. Colombia puede desarrollar nuevos mercados de exportación y obtener precios más altos si logra mantenerse libre de fiebre aftosa”, destaca el documento.

La investigación expresa que la consolidación de las cadenas de valor puede generar beneficios para los productores de carne y leche si reciben el apoyo adecuado para la transformación; desde los sistemas de producción extensiva y con baja productividad hacia sistemas de producción más rentables, competitivos y sostenibles, siendo un ejemplo de estos el establecimiento de sistemas silvopastoriles.

En este punto se incluyen múltiples formas de desarrollar la asistencia; desde el suministro de información (extensión rural, asistencia técnica), de capital (como créditos para la intensificación sostenible), de insumos (p. ej., semillas forrajeras), hasta la creación de incentivos de mercado (p. ej., diferenciación de productos, pagos de calidad, pagos por servicios ecosistémicos).

“También podrán surgir nuevas oportunidades de negocio para los productores y agricultores ganaderos, como la producción de semillas de leguminosas para una intensificación sostenible o la producción de heno y ensilaje, lo que contribuye a diversificar sus ingresos. Esta transformación del sector primario hará que el sistema alimentario sea más resistente, no solo en crisis como la actual pandemia del COVID-19 sino también para los efectos agravantes del cambio climático y la persistente desigualdad”, añadió.

Por último, se enfocan en los medios digitales, que han adquirido mayor importancia durante la crisis en todos los eslabones de las cadenas de valor. Esto ha significado la oportunidad para repensar futuras intervenciones de desarrollo; esto es, la compra de alimentos a través de aplicaciones, seminarios virtuales y eventos de desarrollo de capacidades, extensión digital o herramientas digitales para mejorar los predios son solo algunos ejemplos.

Fuente:

https://www.diariodelhuila.com/el-panorama-de-la-ganaderia-colombiana-en-la-pospandemia